Del Nucleus 6 al Nucleus 8
Hoy me actualicé.
Nueve años con el mismo procesador, el Nucleus 6, y hoy por fin lo cambié por un Nucleus 8.
No sabía qué esperar.
Pensé que iba a ser una mejora chica.
Algo notable, tal vez, pero manejable.
Algo que se iba a sentir como una versión más nueva de lo mismo.
No fue así.
El cambio fue radical.
Y eso es lo que todavía no proceso del todo.
Durante nueve años me acostumbré a escuchar de una forma.
Aprendí a vivir con eso.
Aprendí a no pedir más, porque no sabía que había más que pedir.
Uno se acostumbra a lo que tiene, aunque lo que tenga sea limitado.
Y hoy, en cuestión de minutos, entendí que llevaba nueve años escuchando menos de lo que podía escuchar.
Eso es difícil de digerir.
No es solo "ahora oigo mejor".
Es darme cuenta de todo lo que no sabía que me estaba perdiendo.
Sonidos que no notaba que faltaban.
Detalles que ni siquiera sabía que existían.
Nunca creí que necesitara esto.
Ni siquiera lo tenía en la cabeza como una posibilidad real.
Y ahora que lo probé, no puedo pensar en regresar.
Es raro sentir esto por un aparato.
Pero no es el aparato.
Es lo que el aparato me devuelve.
Todavía me falta acostumbrarme.
El cerebro necesita tiempo para reaprender a procesar todo esto.
Pero el primer día ya me dejó algo claro:
nueve años pensando que estaba escuchando bien,
y apenas hoy entendí cuánto me faltaba.
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