Escuchar música con un implante coclear
Antes de tener mi implante coclear, la música formaba una parte importante de mi vida. Me gustaba descubrir música nueva, escuchar discos completos y encontrar cosas distintas a lo que ya conocía.
Con el implante, esa relación cambió. No dejé de escuchar música, pero ahora casi siempre escucho música que ya conocía de antes.
La razón principal es que la música nueva me cuesta más trabajo. Escuchar algo que no conozco implica más esfuerzo: entender la voz, separar instrumentos, reconocer el ritmo. Todo eso cansa más de lo que solía cansar.
En cambio, la música que ya conozco funciona mejor. Saber cómo va una canción, cuándo entra la voz o cómo se mueve el ritmo hace que escucharla sea mucho más fácil.
Eso no significa que no la disfrute. Al contrario: me gusta mucho volver a escuchar canciones que ya formaban parte de mi vida. Simplemente las escucho de otra forma.
Ya no pongo música solo como fondo. Si pongo música, es porque tengo ganas de escucharla y sé que tengo la energía para hacerlo.
No estoy buscando volver a cómo escuchaba antes. Tampoco siento que la música haya dejado de ser importante. Es una relación distinta, y por ahora así es como funciona para mí.
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