Esto no es una explicación médica de la disautonomía. Es simplemente cómo se manifiesta en mi día a día y qué cosas la disparan en mi caso.

Qué cosas me la disparan

Uno de los disparadores más comunes para mí es el estrés, especialmente cuando estoy muy enfocado en algo y no descanso. Por ejemplo, programando: si me quedo muchas horas seguidas frente a la computadora (a veces con 3 horas sin parar es suficiente), puedo empezar a sentirme mal.

También me puede dar en situaciones sociales, sobre todo cuando hay mucha gente hablando al mismo tiempo, mucho ruido o tengo que estar sosteniendo conversación por rato.

El alcohol es otro disparador. No tiene que ser mucho: a veces con una cerveza es suficiente para marearme. Por eso, si tomo, normalmente lo acompaño con agua o electrolitos.

Y estar parado mucho tiempo también me afecta. Me acuerdo desde chico: por ejemplo, en las filas para subirme a una montaña rusa, estar de pie demasiado tiempo me disparaba el malestar.

Qué hago cuando me da

Cuando empiezo a sentir que me está dando, lo que más me ayuda es acostarme y subir las piernas. Si puedo, también intento dormir.

No siempre me duermo completamente. A veces solo cierro los ojos y me quedo quieto. Incluso si no me duermo, el simple hecho de “apagar” un rato y quedarme en reposo hace que se me pase.

Una nota rápida

No todas las personas con disautonomía tienen los mismos disparadores ni les sirve lo mismo. Esto es solo lo que me funciona a mí.