El síndrome de la mesa de la cena
Existe algo que se conoce como el “síndrome de la mesa de la cena”.
No es algo formal o médico, pero es un término que usan algunas personas y con el que yo me identifico mucho.
Para mí es muy simple: estar en una mesa con mucha gente, todos hablando de cosas distintas, y no poder seguir la conversación.
Las voces se mezclan. Se enciman. Todo pasa al mismo tiempo.
Y llega un punto donde ya no entiendo qué está pasando.
No es falta de atención. No es que esté distraído.
Es que simplemente no puedo procesar todo eso.
Eso me desespera.
Porque estoy ahí, pero no estoy realmente en la conversación.
Y muchas veces lo que termino haciendo es irme. Me levanto y me voy a otro lugar.
Desde fuera eso se puede ver mal. Como si fuera grosero, como si no me importara.
Pero no es eso. Es más bien que ya no puedo seguir.
También me pasa algo antes de sentarme.
Cuando veo una mesa con mucha gente, elijo con quién sentarme.
Tiene que ser alguien de confianza: mis hermanos, mis papás, alguien con quien no tenga que estar haciendo tanto esfuerzo.
Porque sí, ahora conversar implica más esfuerzo que antes.
No es algo que se note de inmediato, pero se siente.
Por eso muchas veces prefiero estar en otra cosa: ver el celular, poner una serie, distraerme.
Es más fácil que tratar de seguir algo que ya se me fue.
No lo veo como algo dramático. Es solo una de esas cosas que cambiaron.
Y que ahora forman parte de cómo vivo este tipo de situaciones.
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